Vía José Miguel Bolívar en Twitter me encuentro con un post de los buenos, en el que se dan doce consejos a los directivos que tienen que abordar el delicado asunto de los despidos. La verdad es que es muy realista y no le falta razón. Pero todos los consejos se dan sin tener en cuenta que las personas, en la empresa, no son marionetas. También tienen inteligencia y posibilidades de contraatacar. Por ello, me desmarco con un post generalista, e intento dar la vuelta a la tortilla y ofrezco una serie de consejos a los que han salido airosos de las acometidas de las empresas en cuanto a despidos se refiere.
Los aumento a 12 + 1 y la pena es que el último quizá sea el más importante. Ahí van: 1- El ajuste profundo que han hecho en la plantilla es porque ha bajado el consumo, hay crisis, hay menos trabajo… Muy bien, si hay menos trabajo entonces que no te obliguen a trabajar más. A partir de ahora tendrás que trabajar menos o, como mucho, lo mismo. 2- Las tareas que realizaba Juan, el que despidieron ayer – y del que ni se acuerdan ya – ¿quién las va a hacer ahora? Si le han despedido es porque sus tareas no hacen falta. 3- A partir de hoy, cíñete a tu horario exacto, sin pasarte ni un minuto. Si no te han despedido ya, probablemente no lo hagan. 4- ¡Te valoran!, por lo que ¡aprovéchate mientras dure!, porque llegará el día en que dejen de valorarte y todo tu esfuerzo no te habrá servido más que para perder amigos, distanciarte de tu familia, no jugar con tus hijos,… 5- No te dejes engatusar, e intenta mantener la distancia con quien tiene la potestad de despedirte. Si no lo haces te puede ocurrir como a Pepe. 6- La reducción de plantilla y el trabajo acumulado en terreno de nadie no es tu problema. La empresa no es tuya. Ha quedado demostrado con el despido de tu compañero, que se dejaba los cuernos igual que tú, pero nunca supo venderse bien. 7- Deja de trabajar en casa. De eso ni se enteran y estás tirando tu tiempo. Lo que no te de tiempo a hacer hazlo al día siguiente. Con la reducción de plantilla tienes la excusa perfecta. 8- Pon mucho cuidado en creerte lo que te digan del futuro. En una empresa, el concepto de futuro varía radicalmente de un día para otro. 9- Si te marcan objetivos, que sean asequibles. Si no, no te comprometas; no temas decir “NO”. Los van a suavizar seguro, pues es un momento en el que están con el rabo entre las piernas. Están tanto o más asustados que tú, aunque no lo parezca. 10- Si puedes, deja caer la posibilidad de marcharte, pero sin faroles, con las espaldas cubiertas. En ese momento podrás exigir (dentro de la lógica) y tienes muchas posibilidades de que te den lo que pides. 11- Olvídate del miedo. Lo más que te puede ocurrir es que te despidan a ti también. No pasa nada. Si te valoraron antes, te valorarán también después en otro sitio. Tu situación no llegará a ser desesperada. Hay trabajo fuera de la empresa en la que estás. La situación no es tan mala como te la pintan. 12- Si hay un plan de bajas incentivadas, plantéate la posibilidad de acogerte a él. Hay oportunidades que sólo se presentan una vez. Pero ahora viene la parte más difícil, el último consejo:

+1- La mejor forma de coger tú el mango de la sartén es convencer a un número suficiente de “supervivientes” para que sigan también los consejos. Si eres el único que los sigue, las posibilidades de que te salga bien no son elevadas (aunque puede que si). Pero si sois suficientes, ganáis seguro.

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