Hola, amigos.

Ante todo, no quiero que este artículo se tome como un ataque a las consultoras en general. Tan sólo quiero expresar una opinión sobre algo que me preocupa. Si, realmente me preocupa. Pero no deja de ser una opinión subjetiva y abierta al cambio. No es una idea que quiera defender a capa y espada. Es más, al tener algún amigo en alguna consultora y a sabiendas de que muchos se sentirán molestos, me encantaría, tras vuestros comentarios, haber dado la vuelta a mi opinión y pensar de otra manera.

Estoy debatiendo, junto a otros miembros del grupo Turismo 2.0 sobre un tema que afecta a todo el sector y es la predisposición de propietarios y miembros de consejos de administración de empresas hoteleras a abrirse a la posibilidad de que sus empleados sepan más que ellos y que, gracias a ellos puedan mejorar en calidad, servicio y, en definitiva, ingresos.
Antes que nada agradecer a Marcos Alonso (que yo sepa no tiene un blog aún, y si es así ya va siendo hora de que lo cree), el haberme dado pie para poder escribir sobre este tema.

Lo que realmente quiero expresar es que creo que muchas consultoras que se dedican , entre otras cosas, a hacer estudios internos en los hoteles, son un verdadero fiasco. No se cómo un equipo de personas puede saber más sobre una empresa que los propios trabajadores de la misma, sobre todo mandos intermedios y equipo directivo.
El empresario hotelero contrata a la consultoría para que le haga un estudio en el que se detecte dónde están sus errores, para poder efectuar los cambios necesarios en su organización y salir del hoyo en el que se encuentra su hotel.
Algunas consultorías, algunas, no todas, dedican su tiempo a hacer un estudio, tras el cual no encuentran dónde está realmente el problema y escriben un informe en el que se dictan unas normas bastante estandarizadas por las que cobran una auténtica barbaridad. Ante esto, mucos dicen: «para llegar a esta conclusión ya lo habá hecho yo y que me hubieran pagado a mi la mitad». Os aseguro que esto lo he oído varias veces en varios hoteles. No es un dato de mi invención.
Otras encuentran realmente dónde de está el problema. Y donde está el problema no es en otro lugar que en la propia forma de hacer del empresario o del director. Pero claro, esto no lo va a decir, puesto que ese empresario es el que le va a pagar por su servicio. ¿Cómo van a atacar a su fuente de ingresos?.

también es cierto que la afirmación anterior tampoco hay que generalizarla. Este tipo de propiedades tampoco son la mayoría. De hecho hay un porcenaje muy alto de empresas hoteleras cuyas raices profesionales están ligadas al sector desde tiempos de «Mari Castaña». así que os ruego que tampoco os lo toméis como un desprestigio de esta figura. Figura sin la cual, por otra parte, no estaría yo en este sector, lo cual es de agradecer.

Como desahogo a toda esta «plática» si he de decir que hay empresas consultoras que llean profesionalmente al fondo del asunto y sús propuestas se convierten en acciones con las que se consiguen efectos positivos en el hotel. Pero esto no está muy extendido.

En cualquier caso, creo que un trabajo conjunto entre consultora y empleados podría lograr un efecto y un resultado mucho más provechoso que el simple hecho del estudio de la consultora como poseedora de las verdades absolutas en materia de procedimientos.

Eso es todo. Pido perdón de antemano a aquellos profesionales reconocidos que viven de poner su sabiduría, conocimientos y buen hacer al servicio de sus clientes; los hoteleros en este caso. Lo que pasa es que no son, ni mucho menos, todos.

Saludos,

Rafael

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