Está claro que en las Redes Sociales hay infinidad de oportunidades y una facilidad de comunicación que acorta bastante la distancia – no toda – entre empresas pequeñas, medianas y grandes a la hora de optar a opciones de marketing y audiencia. Sin ellas – las redes sociales – sería impensable. Muchas son las ventajas de utilizar las redes sociales, eso si, siempre de la mano de un profesional, pero de los de verdad, aunque algunos todavía no se han enterado. ¡Allá ellos!, no me preocupan, que ya me cansé hace tiempo de “evangelizar”

El sector hotelero, además, está en primera línea de toda esta explosión digital de marketing y comunicación, aunque, repito, haya muchos aún que todavía no se han enterado.

¡Qué bueno es este entorno! ¡qué bueno es el 2.0! Pues tampoco es tan bueno…

…Uno de los grandes problemas de la humanidad es el movimiento en masa por causas que algunos de los que más gritan no conocen. Pero se suman, porque la masa mueve y podría incluso llevar hasta lo más alto a los líderes que encabezan este tipo de movilizaciones. Esto también ha “mejorado” – con comillas – gracias a las redes sociales, porque ahora, cualquier persona puede sumarse a cualquier movilización y llegar a tener una difusión o sus 15 minutos de gloria por si mismo, sin necesidad de líderes que le lleven. Más grave es aún esta situación cuando se va de las manos y comienza a convertirse en un linchamiento 2.0. Si no que se lo digan al Hotel Don Pío y, más recientemente, al hotel CaboGata Plaza Suites de Almería, perteneciente al grupo ZTHotels. Ambos son un ejemplo perfecto de lo que estoy diciendo.

El primero, por las circunstancias que sean, tiene un problema con una mujer representante del colectivo de campesinas de Guatemala y el segundo, parece que prohibió la entrada a un grupo de personas con síndrome de Down, porque, según dicen todas las noticias, podían molestar al resto de clientes. El caso del Don Pío lo conozco de cerca, porque lo estudié detenidamente y puedo aseguraros que la situación fue muchísimo menos grave que lo que se ha publicado por todos los medios. Y me temo que el caso del hotel ZT CaboGata es similar, es decir, una equivocación (aún sin aclarar) de algún empleado del hotel, cuyos efectos se multiplican hasta límites desastrosos empujados por las hordas atacantes en las redes sociales que, en muchos casos, buscan un protagonismo en Twitter o Facebook ante noticias de las que sólo han oído campanas. En estos casos comprendo la desazón que se genera en los periodistas profesionales que se han pasado su vida laboral contrastando la veracidad de las noticias sobre las que escriben.

Vaya por delante que, si ambos sucesos hubieran sido tal y como nos los han presentado en diferentes medios y que estas hordas a las que me refiero han difundido, sin contrastar, para que, entre otras cosas, sus seguidores vean lo güay que son; si estos sucesos son tal y como los cuentan  – digo – yo sería el primero en renegar de estos dos hoteles y en denunciar unos hechos que no tendrían justificación alguna. Pero me temo que no va a ser el caso. No va a ser el caso, porque, como ocurre desde el principio de los tiempos, las masas se mueven por cosas que muchas veces ni comprenden, ni se han molestado en comprobar, que ni siquiera han dado la opción al linchado para que se justifique y, si lo ha hecho, no han querido escucharle. Lo que pasa es que mola mucho contar las cosas de manera catastrofista. Así lucen mucho más, caiga quien caiga. Para esto, las redes sociales son un lugar insustituible; el mejor lugar, con millones de personas que pueden leer lo que escribes.

Si, estoy un tanto indignado por ese linchamiento fácil, sin comprobar – insisto – y quizás resulte algo exagerado mi discurso. Pero, al final, esto existe y está ahí; las redes sociales están ahí, para lo bueno, que es mucho y también para lo malo que, aunque menos, también convive. Y lo que todos debemos meternos en la cabeza es que, al menos, tenemos la oportunidad de defendernos y de atajar cualquier problema que pueda surgirnos con agilidad y rapidez; sin demora; con un plan previamente establecido porque, no lo olvidemos, nos puede ocurrir a cualquiera, aunque todavía haya muchos que no se hayan enterado.

Una reacción a tiempo, planificada y estudiada de ante mano, será muy útil y beneficiosa, tanto para momentos malos como los del ejemplo, como para los buenos, los cuales, por suerte, superan ampliamente a los otros en número. Pero eso es algo que no tiene nada de sencillo y que conviene dejar en manos de profesionales. A estas alturas, aún hay muchos que todavía no se han enterado.

Imagen: Fusil de chispas.

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