Hola, amigos.

Parece que estamos navegando rumbo a la revolución de las ideas empresariales y el buen hacer de los directivos. De hecho están surgiendo ya generaciones renovadas de personas formando parte de los comités de dirección de los hoteles y que, además, escriben en redes sociales, o tienen un blog… Yo también escribo en una red social (Turismo 2.0) y tengo un Blog. Este blog.

Jordi Ruiz comenta que es tal la fiebre del blog y de las relaciones conversacionales, que parece que ahora todos los hoteles (me ciño al mundo hotelero) deberían tener un blog. Que todos creen que deben tener un blog

Juan Sobejano habla de RR.HH. al más puro estilo 2.0, de salario emocional, fusión del empleado con el cliente.

Edu William habla de un nuevo ecosistema.

Albert Barra dice que hay que, de una vez por todas, ir a por el CCRM, o al CEM. A esto también se suscribe Sergio Baudot. Esto es generar experiencias personalizadas para cada tipo de cliente con el fin de fidelizarlo.

Carme Pla, en un comentario a un artículo de mi blog habla de utilizar el sentido común a la hora de realizar un trabajo, unas tareas que cada uno debe realizar para cumplir con todas las funciones de cada departamento del hotel.

Yo, realmente estoy de acuerdo con todos ellos, pero:

Jordi si apunta un poco en la línea de lo que yo quiero decir. ¿Qué porcentaje de de hoteles que hablan de un blog sabe de qué está hablando realmente?

¿Qué se puede hacer con un empleado que sólo puede trabajar haciendo lo que le dicen, sin tener ocasión de participar ni lo más mínimo en cualquier desarrollo de negocio?. ¿Cómo se realiza la fusión con el cliente?, y no me vale que “preguntándole por sus necesidades”, me refiero al momento en si. A ver, llega el cliente y le decimos “usted, ¿qué necesita?, es para registrarlo en nuestra base de datos y así fidelizarlo en base a nuestro propio sistema de CRM, o mejor de CCRM, o mejor aún de CEM. ¿Esto es así de salvaje?

Y en cuanto al sentido común; El sentido común no es tan bueno como aparenta ser. Yo, muchas veces, mejor que el sentido común prefiero el sentido propio.

Vamos dando muchas vueltas como una peonza, sin un rumbo fijo, predicando en el desierto, oyéndonos a nosotros mismos. Únicamente. (Eso es eco); viendo y sabiendo a ciencia cierta cómo se deben hacer las cosas, o al menos intentar hacerlas; sabemos que quienes nombro al principio del artículo hablan con mucho conocimiento y tienen toda la razón.

Pero todo esto no vale de nada si luego no podemos, o no sabemos, o no nos dejan, o no somos capaces de hacerlo entender. Así que al final sólo cabe pensar que no hay nada que hacer, que aún no somos mayores para todo esto con lo que nos habíamos ilusionado y que sabemos a ciencia cierta que sólo se pone en práctica en unas poquísimas empresas adelantadas, hoteles adelantados (como el hotel del blog, aunque éste de momento en la ficción) pequeñísimos círculos empresariales muy adelantados.
Pero no en el mundo real en el que vivimos la mayoría de los mortales. No, en ese mundo no.

Lo peor de todo es que el 2.0 está aquí y a muchos les va a pillar en “off side”. Yo espero que ami no, aunque sea ahogado en teorías.

Por eso seguiré evangelizando todas estas teorías y quién sabe… Quizá me equivoco, pero pienso que de momento seguirá siendo predicar en el desierto De todas formas, me gusta hacerlo y así seguiré, aunque, sin personalizarlo en mi persona, no sirva para mucho. Lo que si se es que no quisiera tener que decir “Veis, ya os lo avisé”. No, no quiero llegar a decir esto, porque esto lo diría tras un cúmulo de situaciones que, a buen seguro, me habrían salpicado a mí también.

Gracias por permitirme este pequeño desahogo.

Hasta la próxima.

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