En el siglo XVI Gabriel Fallopio diseñó una vaina hecha de tripa de animal y lino, destinado a prevenir enfermedades de transmisión sexual como la sífilis o la gonorrea y que, ayudado por un lazo rosa, se colocaba justamente en donde estáis pensando. Un siglo después, el Conde de Condom, médico personal del rey Carlos II de Inglaterra, perfeccionó la idea de Fallopio, utilizando como materia prima el intestino de cordero estirado, que lubricó con aceite.

Ya en 1943, Goodyear y Hankock, con la vulcanización del caucho, desarrollaron aún más el artilugio utilizando el caucho vulcanizado. Hasta 1930, año en el que la materia prima fue reemplazada por el látex.

Valga este ejemplo para preguntarme ¿se puede llamar innovación – así, a secas – a cada una de esas transformaciones del producto final? Y no digamos nada si tenemos en cuenta que el tal Goodyear descubrió la vulcanización por casualidad, al parecer.

Y ¿por qué me pregunto esto?: Vía Business time blog (Dioni Nespral) entro en el blog marca propia (Andrés Pérez Ortega), y encuentro algo, que me hace dudar acerca de qué es eso de “innovación”.

Os voy a decir una cosa, no tengo claro si esto de la innovación es una actitud, una posibilidad, una idea, o qué; incluso he llegado a plantearme si se trata de un “snobismo empresarial”.

Podríamos encontrar decenas de miles de definiciones del término “Innovación” en la Web. Me gustan estas tres:

– Innovación, desde el punto de vista de una red, es cualquier cambio cuyas consecuencias se proyectan en el tiempo facilitando la interacción entre los nodos innovadores o la agregación de otros nuevos, modificando o no la topología existente.
(David De Ugarte).

– Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.Albert Einstein
(Somosblog).

– la innovación es una actitud y que combinada con mucha creatividad y esfuerzo, puede dar unos resultados espectaculares.
(Toni Mascaró).

El problema es que tampoco se concreta en ninguna de las tres. El concepto sigue resultando ambiguo.

Luego veo que Albert Barra también habla de Innovación al anunciar un premio referido a este concepto. Y poco después, me encuentro con que Isaac Vidal también se lanza a hablar del concepto, esta vez relacionándolo con el turismo.

En fin, la palabra me persigue (¿será algo síquico?), y me resisto a ser abducido por ella.

Creo que el concepto de innovación, primero, se confunde con renovación o reforma, o cambio de fachada. Segundo, lo que la humanidad en su larga historia ha entendido por innovación, ha ido cambiando con el paso del tiempo. Hasta hoy; en esta época que nos ha tocado vivir y pensar, entendemos la innovación como algo que está estrechamente unido a la tecnología, la cual mejora un producto concreto que hace de representante de una idea que ya existía desde el principio de los tiempos. Llamamos innovar a dotar de nuevas utilidades a elementos que ya formaban parte de nuestra vida desde hace mucho.

En el mundo hotelero parece que el hecho sería alcanzar un mérito emocional. Reorganizar una idea antigua de tal forma que consigas hacer creer a tus clientes que son diferentes.

Toda esta retaila es un conjunto de pensamientos lanzados al vuelo, tras los cuales sigue sin quedarme claro el concepto. Ni siquiera me queda claro que exista como tal ese concepto, que – eso si – viste mucho en cualquier conferencia, foro o reunión. Así que os lanzo dos preguntas:

¿Existe la innovación?.

Si existe ¿Qué es innovación? ¿Una moda, una meta, una actitud,…?

Rafa

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